Lo que también fue especial en The Take es que la película mostró la necesidad de operar afuera del sistema que existe para lograr en una revolución. Este tema fue evidente en algunas escenas. La escena en que la mujer joven y su mamá hablaron durante la noche de elecciones subraya la diferencia entre las dos generaciones. La madre cree que lo mejor que puede hacer es escoger el menos peor de los políticos, pero antes han exigido "¡Que se vayan todos!" Su hija quien es parte de otra generación piensa que los sueños no caben en las papeletas y que tienen que crear un sistema nueva. Ella no vota porque niega completamente la cultura de la política vieja. Dice que no importa quien gana porque las políticas económicas no van a cambiar debajo de ninguno de los candidatos. La insistencia de la madre y muchos otros en votar otra vez para los hombres corruptos muestra tan difícil que es cambiar una ideología fija.
Cuando los obreros ocupan, resisten y fabrican como dice su lema, ellos también están rompiendo con el sistema de protesta que existe. Hacen algo más radical, pero algo que resulta en cambios. Su revolución no es impuesto desde arriba pero nace de una frustración que viene desde abajo. Los obreros tienen éxito en su movimiento radical y empiezan a pensar afuera del sistema viejo diciendo cosas como, "¡Quizás podemos gobernar todo el país asi!"
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